Consejos para comprar una moto de segunda mano.

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Jaqueton
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Consejos para comprar una moto de segunda mano.

Entrada Autor: Jaqueton » dt., 27 ago. 2013, 04:34

Lo dejo en ésta sección... que siendo "compra - venta", se me antoja que es el lugar idóneo para colgarlo...

Si bien es cierto que se puede comprar y vender cualquier cosa... también es cierto que principalmente hay vehículos. Y sobretodo motos...

Con lo cual... éstos consejos pueden ir de perlas a la hora de pillarse una burra de segunda mano. ;)


Extraído del foro SCC:


Es muy importante, cuando nos disponemos a comprar una moto de segunda mano, observar el estado en la que ésta se encuentra: los indicios de buena conservación y los fallos que nos puede estar ocultando el vendedor.
El objetivo del vendedor es vender la moto y, sea conocido o desconocido, la querrá vender al precio más alto que pueda y, si es necesario, escondiendo los fallos, vicios o defectos que tenga la moto. Cuando llames para la cita, no hagas caso si te dicen que hay más compradores. Lo normal es que haya más gente que la vaya a ver, pero eso no quiere decir que la vayan a comprar.


Al llegar, exige al vendedor que la moto esté fría. Si la moto arranca mal en frío, lo que hacen es arrancarla antes de que tú llegues para que arranque mejor, aunque el motor no esté caliente. Toca la llanta de la moto y, luego, toca el carter del motor. Si notas que el motor está más caliente que la llanta es que ha arrancado la moto hace poco y, si es así, posiblemente tenga dificultades al arrancar. Pídele volver a verla, pero con el motor bien frío. Díselo así de claro, pide lo que quieres: eres el comprador.


Al arrancar la moto en frío, lo más normal es dejarla al ralentí o, al menos, no darle acelerones nada más arrancar, es decir, ir con cuidado con el motor cuando está fría. Si ves que nada más arrancarla, le gusta dar cuatro acelerones, cuidado. Eso es lo peor que se le puede hacer a un motor.


Al arrancar en frío, puede que veas salir, del tubo de escape, un humo blanquecino. Ese humo es como un vapor, que enseguida desaparece. No te preocupes, es normal. No es más que vapor de agua. Pero cuidado. Si el humo blanquecino tarda en desaparecer o si huele a aceite, pon la mano en el tubo de escape y dale unos acelerones suaves. Si el humo te mancha la mano de aceite, es eso mismo: aceite. Un motor que consume aceite es una ruina. La mayoría de veces es así porque está mal cuidado y tener una moto que baje, a menudo, el nivel de aceite, te puede dar un susto. Hay motos que consumen aceite, pero no deben manchar la mano en el tubo de escape.


El ralentí de la moto debe ser suave y continuo, sobre todo, si el tubo de escape es original y en buen estado. Si no es el original, sonará algo más rudo. Si mantiene el ralentí a trompicones, pero, al acelerar, este efecto desaparece, es que el motor tiene la cadena de distribución destensada. Puede funcionar así muchos kilómetros, pero esto implica que, tarde o temprano, habrá que abrir el motor para cambiarla.


Mira el motor con luz y busca que, entre las juntas, no pierda aceite. Si pierde aceite, se verán manchas grasientas muy líquidas. Si está excesivamente limpio por fuera, pero se ven restos de suciedad por los rincones y huecos, sospecha. Es posible que lo haya limpiado a conciencia para quitar las manchas de aceite y grasa. Si el motor no está totalmente limpio, y se ve polvo y suciedad propia de un motor, pero está bien seco, estupendo. Es un síntoma de un motor bien cuidado.


Intenta dejar la moto al ralentí durante un buen rato mientras hablas y preguntas. Tienes que esperar hasta que suba la temperatura y comprobar que el ventilador del radiador se dispara al estar bien caliente. Si no funciona, te puedes quedar sin moto.


Pasa un papel por la parte inferior del carter. Si sacas una mancha de grasa seca, no te preocupes. Si, en cambio, sacas una mancha de grasa húmeda o líquida, cuidado. Si lo que ves es, claramente, aceite limpio, no sigas.


Al acelerar el motor en caliente, tiene que sonar limpio y contundente. Si es un cuatro cilindros, tiene que ser un solo sonido fino y continuo. Un motor de cuatro cilindros que suena como si fuesen tres o dos cilindros es un motor viejo o cuanto menos, un motor que necesita, urgentemente, un reglaje de válvulas. En cualquier caso, el motor tiene que responder bien a cualquier régimen.

Si al darle acelerones fuertes y seguidos, notas que le cuesta acelerar desde abajo, como si se atragantase, es posible que se deba a que tenga poca batería, algo normal en las motos que están a la venta. También, es probable que necesite carburación. No es demasiado costoso y da buenos resultados.


Si al rodar en marcha con la moto, notas que da tirones al ir sin acelerar, estando caliente y en una marcha no muy larga, eso es que tienes el kit de arrastre para el cambio. Seguramente, un eslabón de la cadena está estropeado. Vigila, en todo caso, los dientes de la corona de la rueda. Si están visiblemente gastados o hay alguno roto, necesitarás cambiarlo irremediablemente.


Prueba todos los mecanismos electrónicos. Luces, intermitentes, claxon, parada de motor, arranque...


Comprueba, en frío, el estado de los discos, sobre todo, los delanteros, pasando el dedo por la superficie de contacto. Deben ser totalmente lisos y, si notas algún escalón, que sea algo mínimo. Si notas un escalón de forma clara, es que vas a tener que cambiar los discos pronto. Si el escalón es visible a simple vista, es que hay que cambiarlo ya. Esto suele ser síntoma de mucho kilometraje y de haber usado pastillas malas. Normalmente, una moto con bastante kilometraje pero que haya usado buenas pastillas de freno no tiene mucho escalón en los discos.


Mira, de canto, los discos y mira el grosor que le quedan a las pastillas de freno. Si están en las últimas, las vas a tener que cambiar, aunque esto no es grave.


Si la moto tiene caballete, súbela en él, de modo que la rueda delantera quede en el aire. Gira el manillar libremente. Debe girar suavemente en todo su recorrido. Si ves que en la posición de circular recto, el manillar tiende a quedarse ahí, es porque la moto ha tenido una colisión frontal y los cojinetes de dirección están dañados. Hay que cambiarlos porque es peligroso.


Amortigua la moto. La suspensión y las horquillas deben volver con finura y suavidad. Si notas que las horquillas no vuelven de forma fina y uniforme, es que, al menos, una de ellas no está totalmente enderezada y ofrece resistencia.

Tanto en las barras de la horquilla como en el amortiguador o amortiguadores traseros, mira y toca, no tiene que haber, nunca, ni rastro de aceite. Deben estar totalmente secos. Si las barras de la horquilla pierden aceite, hay que cambiar los retenes interiores. Si pierde aceite el amortiguador, casi seguro que lo tengas que cambiar.


Es casi normal que todas las motos tengan marcas de haber caído. No hay que escandalizarse por eso. Una moto puede haberse caído mil veces y estar en perfecto estado. Si la moto se ha caído, verás marcas en las manetas, de freno o embrague, en los contrapesos del manillar, el las estriberas, en el tubo de escape, en las defensas, en la zona del cárter más cercana al suelo y en el costado, en el carenado o en las tapas, en los intermitentes... y en caídas graves, incluso, en el depósito. Si preguntas sobre pequeñas marcas, siempre te dirán que tuvo una caída en parado. Si la moto está bien, esas pequeñas marcas no tienen más importancia de lo que pueda valer la pieza.


Si las manetas de freno o palancas de freno y cambio bailan y hacen mucho juego, necesitan cambiarse. No es imprescindible, pero sí aconsejable. Si las manetas curvas están enderezadas, se curvaron por una caída. Cámbialas por unas rectas, que están pensadas para trabajar en su recorrido.


Muchas veces te encuentras en la moto con un kilometraje muy bajo. ¿Cómo se puede saber si ese kilometraje es real? Por las marcas que no ha podido borrar. Las zonas donde se ve el uso y desgaste real de la moto son: el clausor, donde las otras llaves del llavero dejan la marca; los puños del manillar, que se ablandan y agrietan con el uso; la luneta del carenado, que pierde la transparencia con el tiempo; el depósito, que se descolore en la zona que roza el pantalón y, sobre todo, la correa; el sillín, que se deforma; las estriberas de goma, que se desgastan según el uso y se ve cómo la huella pierde relieve; las estriberas metálicas, que acaban pulidas; las llantas cuyo borde tiene varias marcas de la pintura saltada, que reflejan que la moto ha tenido muchos cambios de neumáticos, y la goma de las palancas de cambio y de freno, que también se desgastan visiblemente. Si ves que el cuentakilómetros no funciona o está desconectado, guíate por todo lo anterior.

Deberías probar la moto antes de comprarla. La excusa más normal para esto es que te digan que no tiene seguro. Si estás realmente interesado en la moto y no tiene seguro, pide una propuesta de seguro y vuelve a probarla. Recuerda que una batería en baja forma da problemas en la chispa al principio. Cuando carga con los kilómetros, vuelve a ir bien. Si ves que la batería no mejora con los kilómetros, casi seguro que el regulador de la moto esté estropeado.


Puedes comprobar el consumo real de la moto, aunque necesitarás tiempo y dinero. Antes de salir, comprueba el nivel del aceite y la presión de los neumáticos. Llénala de gasolina y pon el cuentakilómetros parcial a cero. Si no tiene parcial, anota el kilómetro en el que llenas. Al cabo de los kilómetros que hayáis acordado, para en otra gasolinera y vuélvela a llenar. Lo normal es a la vuelta y antes de dejarla y, así, sabes exactamente lo que ha consumido y los kilómetros que has hecho. Calcula los litros que has tenido que rellenar, divídelos entre los kilómetros que has hecho, y el resultado multiplícalo por cien. Así, obtendrás el consumo en litros a los cien kilómetros. Vuelve a mirar el nivel de aceite. Si ves que, en pocos kilómetros, ha bajado, es porque consume demasiado.


Eso sí, si has llegado hasta aquí y la moto ha superado todas las pruebas, es que la moto está perfecta y bien cuidada. Tú sabrás el precio que estás dispuesto a pagar. En cualquier caso, si estás de acuerdo, cómprala. Si tienes dudas y te parece muy cara, ofrece al vendedor bastante menos y déjale tu teléfono porque, a lo mejor, te llama.


Antes de comprar la moto, busca un seguro ventajoso y que te haga un buen precio.
Si te ofrecen la moto con seguro, mucho cuidado. Será sólo válido si está a tu nombre, porque si no se cambia el titular, el vendedor puede cambiar ese seguro a cualquier otro vehículo. Conviene que si te da el seguro, lo hagas constar, por escrito, en el contrato de compra-venta.

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